Gonzalo García descubre los detalles de la zona defensiva que sirvió para ganar la Copa Príncipe de 2010

Los artículos técnicos que está promoviendo la Federación Melillense de Baloncesto hoy cuenta con la pluma de una de esas personas que ha dejado huella en su paso por la ciudad. Gonzalo García de Vitoria, segundo entrenador que más partidos ha dirigido al Melilla Baloncesto en la LEB, nos desvela los secretos de la zona defensiva que llevó al equipo a sumar su tercera Copa Príncipe en 2010. Este es su artículo en primera persona……

 

Hace unos días me llamó Paco Pino para proponerme una idea, quería que colaborase con la FMB en unas publicaciones de basket que estaban
haciendo. Me pidió el “favor” de participar e incluso me propuso la idea a desarrollar.
Lógicamente acepté encantado por varios motivos; apoyar a la FMB que tanto me ayudó en mi estancia en Melilla, colaborar con Paco que fue alumno mío en los cursos de entrenador y finalmente hablar de baloncesto, más si cabe si es comentar aspectos tácticos de la final de la copa del Príncipe del 2010.
Como ya habéis podido adivinar, el tema que Paco me insinuó era explicar algún detalle ofensivo o defensivo de aquel partido. Él recordaba que habíamos usado una zona que había sido importante para conseguir la victoria. Volver al pasado, no sólo a aquel bonito día, sino a toda la semana de
preparación, ha supuesto para mí un gratificante momento.
Recuerdo que, a falta de tres partidos para terminar la 1ª vuelta, teníamos que ganar dos para poder organizar la copa en casa y ser campeones de invierno (como dicen los futboleros). Teníamos dos encuentros en casa seguidos, donde necesitábamos hacernos fuertes porque en la última jornada teníamos que ir a Zaragoza para jugar contra el todopoderoso CAI. El primero de ellos lo ganamos con facilidad y lo mismo hicimos contra Mallorca, en un Javier Imbroda con muy buena entrada, coincidiendo con las fiestas navideñas.
En la cena posterior con mi cuerpo técnico, le comenté a Jorge Elorduy que Nacho Romero iba a ser titular en la final de la copa. Jorge me miraba incrédulo por dos motivos; el primero era porque el bueno de Nacho tenía poco protagonismo en ese equipo y segundo porque quedaba más de un mes para esa cita. Mientras tomábamos algo, le expuse la causa. Yo sabía lo que suponía Nacho para la afición de Melilla y no tenía ninguna duda de que, ver a Nacho de inicio, iba a hacer que el público empezara enchufado desde el salto inicial. A todo eso hay que añadir la experiencia de Romero en partidos importantes. También sabía que eso iba a descolocar a Paco Olmos, en un plan de partido que no esperaba, y eso os garantizo que no nos gusta a ningún entrenador. El día antes de comenzar la semana de preparación de la copa, nos sentamos con Nacho y le avisamos que iba a estar en el
quinteto. Debo reconocer que la ilusión que nos transmitió en ese momento fue un punto importante para el trabajo del grupo. Si recordáis bien ese día, los 4 primeros puntos del equipo fueron de Nacho, sumando además una falta a uno de sus pivots.

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