El Club Voleibol Melilla renueva a Mariano Giustiniano

Los máximos responsables del club melillense en la Superliga, después de conocer la noticia de su continuidad en la máxima categoría del voleibol nacional, por parte de la comisión delegada de la Real Federación Española de Voleibol, han comenzado a trabajar en la confección de una plantilla para encarar una temporada más en la Superliga masculina.

La primera gran noticia les viene con la renovación del jugador argentino Mariano Ariel Giustiniano, han anunciado en un comunicado de prensa, remitido este domingo a los medios de comunicación locales.

El receptor-atacante, de 34 años de edad y 1’89 metros de altura, llegó a nuestra ciudad a finales de la temporada pasada, para suplir las bajas del hispano-brasileño Marlon Palharini y del venezolano Jhonlenn Barreto.

Aunque solo pudo disputar unos pocos partidos y el pronto cierre de la competición debido a la Covid-19, demostró su buen juego en la pista, siendo uno de los máximos anotadores de los encuentros en los que participó y dejó muy buenas impresiones a los técnicos locales.

Mariano Giustiniano comenzó su andadura profesional en el año 2002, aunque sus inicios fueron en los diferentes equipos de las selección de su país, consiguiendo dos medallas de plata en el Sudamericano Juvenil (de 2001 a 2004), mientras que con el equipo nacional absoluto se proclamó subcampeón de la Copa Mercosur (2009), noveno en el Mundial de Italia (2010), subcampeón de la Copa Panamericana (2010), bronce en los juegos Panamericanos de Guadalajara (2011), un cuarto puesto World League (2001), un séptimo lugar en el World Cup de Japón (2011), décimo en el World League (20012) y subcampeón de la Copa Panamericana (2012).

El receptor argentino ha tenido una larga trayectoria profesional en su país, aunque también jugó en ligas tan importantes como son las de Italia y Grecia, pasando por diferentes clubes: Rosario Sonder (2005-07), Misiones Volley (2007-08), Chubut Vóley (2008-09), Boca Junior (2009-2011), Buenos Aires Unidos (2011-12), Sarmiento de Chaco (2012-13), Pamvochaikos de Grecia (en 2013), Brolo de la A-2 italiana (2014), Ciudad Vóley (2014-15), Deportivo Morán (2015-16), Untret Vóley (2017-18) y Ateneo Vóley (2018-2020).

Giustiniano ha mostrado estar complacido con el cierre de su renovación, ya que disfrutó mucho en su estancia en la ciudad autónoma y ha agradecido mucho la posibilidad de volver a competir en la Superliga española, categoría en la que le gustaría hacer una buena carrera.

Por su parte, Salim Abdelkader, entrenador del Club Voleibol Melilla, se mostró bastante satisfecho por esta “importante incorporación”, del cual ratificó sus primeras impresiones en la pasada campaña y al cual calificó como “un receptor que aporta mucho en el saque, en la recepción va bastante bien y también en la punta de ataque”, pero en general “es muy colaborativo en el trabajo de equipo, un aspecto que nos viene muy bien”.

Sin embargo, la renovación de Mariano, aunque es una incorporación muy importante, no es más que la punta del iceberg del equipo que se está intentando confeccionar.

La principal misión del primer técnico del equipo, es la de poder formar un grupo que afronte con soltura las exigencias de la escala y poder resarcirse del mal sabor de boca que supuso la temporada 19/20, en la que, a falta de una jornada, el equipo se encontraba en puestos de descenso, pese a tener uno de las mejores plantillas de la categoría.

No obstante, esta es una de las partes más difíciles de cada ciclo, puesto que por una parte, las normas de la competición obligan a tener un mínimo de jugadores españoles en el equipo y eso supone una ardua lucha entre clubes para hacerse con los servicios de los jugadores nacionales, los cuales, además de ser escasos, son muy solicitados también a nivel internacional.

Además, la directiva está manteniendo conversaciones con los jugadores locales para conocer sus expectativas, con el deseo de poder contar con el máximo número de canteranos posible, ya que ellos son la verdadera esencia de nuestro deporte.

La verdadera incógnita a la que se enfrenta el voleibol y todo el deporte en general será la progresión de la pandemia y el posible rebrote, así como las normas que se impongan por la llamada “nueva normalidad”. Lo que es seguro es que habrá cambios en el desarrollo de las competiciones tal y como las conocíamos hasta ahora.

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